Blancanieves
No me iré, no dormiré, no respiraré, hasta que descanses a mi lado. Yaceré inerte sobre un lecho gélido de cristal y hojas secas. En un otoño eterno que anuncie el ocaso de mis días. Inerte, sola, destrozada, sin alma, sin cuerpo, sin mente, sin ti, …vacía. Mientras, una a una, irán cubriéndome de marrón y amarillo las que un día fueron verdes. Y no respiro, porque me duele. Porque no te tengo respirando a mi lado. Hasta que no descanses junto a mí. Y mi corazón no late, porque se ha olvidado del ritmo que debe marcar lejos de el que un día le marcara el tuyo a su lado. Y no sé lo que hago, funciono como una autómata sin sentido, como un saco de huesos abandonado a su suerte sumergido en su propia podredumbre. Y no podré esconderme, no me iré, no dormiré. No seré, ni estaré. Porque me faltas. Tú.
Sabe…
Escuché al viento soplando tu nombre. ¿No te llega el mío? ¿No notas que te estoy llamando? No puedo esconderme, no me iré. Seguiré aquí, esperando que un ligero impulso cálido ponga de nuevo en funcionamiento mis aurículas y ventrículos. Y que ese calor me haga sentirte de nuevo en mis manos, en mis piernas, en mis brazos, en mi nariz, en mis ojos, en mi boca, en mi pecho, en mi alma. Y mandaré al viento que te roce las mejillas y las manos y los labios. Que son míos, que siempre fueron míos, aunque tú no lo supieras. ¿Quién soy y adonde voy? Si hago lo que quiero y no me puedo esconder, entonces me mantendré inmóvil hasta que vuelva a saber de ti. Hasta que aceptes que te hicieron para mí. Que tu cuerpo encaja con el mío, que me hicieron para ti. Tú me completas. Porque tú eres yo y yo soy tú. Eres todo lo yo que nunca seré y seré todo lo tú que jamás te atreverías a ser. Y estaré por ti y viviré por ti, soñaré por ti, contigo, por pensar que estoy a tu lado, que caminas de mi mano. Porque eres la pieza que falta de mi puzzle.Me verán moverme pero seguiré esperando que vuelva la vida a mí. Hasta que vuelvas vida mía.
Las palabras me sobran
tu mirada me falta
necesito el silencio
de perderme en tu calma.
Ahogarme en tus ojos que
lentamente me matan
hondos y claros me hieren
dulces y sabios atrapan.
Y morirme si te miro
Y vivir aunque me faltas
Y perder en un suspiro
lo que yo jamás ganara.
En la cala de tus ojos
quiero despertar mañana.
Caída libre
Por primera vez sentía cómo las miradas se percataban de su presencia, cómo podía manejar sus propios movimientos. Podía sentir todas y cada una de las células que la componían, como un engranaje perfecto que encajaba para hacer posible su existencia, que le permitía notar el vértigo de la caída.
Por primera vez era plenamente consciente de la situación en que vivía, un vistazo general y era capaz de adivinar todo lo que la había rodeado y de lo que jamás había sido plenamente consciente.
Un pellizco, varios segundos sin aire, una ráfaga helada, un susto, placer, otra bocanada de aire, presión, mucha presión. Y llegó a su destino, disfrutando del camino.
La hoja llegó al suelo. Junto a miles de otras hojas que como ella habían dejado de ser útiles para el árbol y que habían limitado su verdad a planear desde la rama en un patético vuelo que le había dado sentido a su existencia. Un patético vuelo que había sido lo único auténtico que les había pasado nunca.
Abrazo a la almohada
Sin ti no soy nada,
una gota de lluvia mojando mi cara.
Mi mundo es pequeño
y mi corazón pedacitos de hielo.
Solía pensar que el amor no es real,
una ilusión que siempre se acaba
y ahora sin ti no soy nada
Sin ti niña mala,
sin ti niña triste
que abraza su almohada.
Tirada en la cama,
mirando la tele
y no viendo nada.
Amar por amar y romper a llorar,
en lo más cierto y profundo del alma,
sin ti no soy nada.
Los días que pasan, las luces del alba,
mi alma, mi cuerpo, mi voz,
no sirven de nada.
Porque yo sin ti no soy nada
sin ti no soy nada
sin ti no soy nada
Me siento tan rara,
las noches de juerga
se vuelven amargas.
Me río sin ganas
con una sonrisa pintada en la cara.
Soy sólo un actor que olvidó su guión,
al fin y al cabo son sólo palabras
que no dicen nada.
Los días que pasan,
las luces del alba,
mi alma, mi cuerpo, mi voz,
no sirven de nada.
Qué no daría yo por tener tu mirada,
por ser como siempre los dos,
mientras todo cambia.
Porque yo sin ti no soy nada
sin ti no soy nada
sin ti no soy nada.